Para los mexicanos el Día de Muertos o Día de los Fieles Difuntos representa algo más que la veneración de sus muertos, podría decirse que para los mexicanos a diferencia de otros países, lo reflejan burlándose, jugando y conviviendo con la muerte. Esta convivencia ha dado lugar a diferentes manifestaciones de su arte popular, a través de expresiones muy originales como lo son; las calaveras de dulce, el pan de muerto, dibujos que se burlan de la muerte, versos en los que se ridiculiza a cualquier personaje vivo, de las artes, ciencia y en especial los de la política y las tradicionales ofrendas, las cuales se preparan con respeto por los familiares para recordar a los que se han ido, alimentos, flores y objetos personales del difunto son parte esencial del altar y según la creencia, los seres queridos regresan este día para gozar lo que en vida más disfrutaban.
En la cotidianeidad del mexicano la muerte aparece salpicada de picardía, y en este día en particular, todos los cementerios del país se llenan de gente que esta ansiosa de compartir esta sagrada fecha con sus difuntos. Familiares y amigos llegan a la tumba de su ser querido, con flores y escoba en mano, ya que ha pasado mucho tiempo desde la última visita, algunos llevan comida para disfrutar en compañía de sus difuntos, otros hasta músicos llevan para alegrar el momento que pasan en el cementerio con sus seres queridos y muchas veces los familiares y amigos deciden continuar la fiesta en la casa de algunos de ellos, quizás pensando en el ya célebre dicho popular: "El muerto al cajón y el vivo al fiestón.,


Los preparativos empiezan la tercera semana de octubre
En muchos pueblos la vigilia en el cementerio dura la noche entera, del primero al dos de noviembre. En otros se realiza durante el día. Muchos combinan las oraciones con el sonido de la trompeta tocando una canción con un conjunto de mariachis. También se incluyen bailes rituales en algunas celebraciones. El Día de los Muertos es un momento de reflexión sobre lo que la vida significa y la misión que en ella hay que cumplir. Para unos, la muerte en muchas situaciones es un sentimiento doloroso por la separación física del ser amado. Para otros es la trascendencia, la transformación y la resurrección
Antes de la llegada de los españoles, los nativos celebraban la regreso de las almas entre los meses de julio y agosto. Los españoles cambiaron las festividades al 2 de noviembre, para coincidir con el Día de Todos los Santos de la Iglesia Católica. En la actualidad se realizan dos celebraciones para honrar la memoria de los difuntos amados. El primero de noviembre se honran las almas de los niños con diseños especiales en los altares, implementando el color blanco en las flores y las velas.